miércoles, 4 de marzo de 2009

Cuando canta el viento la melodia de las hojas y se diluye la terrenidad en un arroyo...

Cuando sopla el ruido del silencio y aturde con su vigoroso llanto de ausencia...

Cuando trina la tarde en quejidos de aves olvidadas...

C
uando se desmaya la noche sobre un colchon azabache
y duele en los ojos la
soprendida mirada de la Luna...

...se desvela la indemencia de los que nunca
sospecharon
del sigilo del horizonte.