Como todos los pequeños y grandes momentos de mi vida son sometidos a un riguroso análisis provisto por un rígido sentimiento crítico de las cosas, no puede escapar de mi mente un cartel, un simple cartel de esos tan abandonados de atención, de esos que pasan por nuestra vista como si nada en las tardes agobiantes de un día cansador, un simple cartel al cual nadie que no sea yo le podría dar tanta atención en una tarde de esas que te plasman la mente de bajeza cual estado alfa se sentiría esquivo a competir su poder efectivo. Pegado como si fuera un simple mensaje de amor escrito por un adolescente en pleno auge de pubertad -cuando las hormonas son las responsables de forzar al amor y desmentirse rotundamente de un segundo a otro- de esos que se pierden en la imprudencia de la razón; simplemente “Dasani, Existe la vida después del trabajo”. Azul, quizás inoperante al recuerdo fijo de una mente atormentada de recuerdos mezclados en la crema de los días.
Quizás ese subte grite solamente por el dolor de sus pies que se deslizan sin ganar ni una miga para el almuerzo tratando inútilmente de irritar sordos pasajeros (quizas literalmente, o quizas por el legado que tenemos de ser esclavos de nuestros horarios, condicionados ensordecidos por nuestras obligaciones) con la esperanza de que aboguen por él para que le cambien de “llantas” (ya que el subte es el primero, pobre, al que le imponen los jóvenes en nuevo “lunfardo” “carcelero” o “ciudadano” “?” imponiéndole a sus ojos el nuevo idioma, como pizarrón su cuerpo) para poder continuar su duro trabajo… será que el subte chilla por eso solamente? O es más vivo que nosotros y se da cuenta de que es una victima de esas tantas utilizadas para contribuir al régimen globalizador neoliberalista del lavaje de cerebro que apunta a consumismo masivo desenfrenado que deja de lado los propios valores de la humanidad irrumpiendo nuestra pequeña y desmoralizada escala de valores tan valorada por nuestros pares, y de tal modo valorada que cuando alguien hace algún acto “bueno” lo tildan de buen hombre cuando en realidad eso tendría que ser lo normal y no ser lo normal actos comunes que vemos los cuales fluctúan gracias o a través de una gran disminución de nuestro “pensar en los demás” siendo que si así no fuera perderíamos nuestra viveza de poder ser alguien y jugaríamos con la generalización condicionada o el convencionalismo que se rige en que si no pensamos en nosotros nos pasan por encima y cada uno debe hacer la suya. Creo que al fin y al cabo el subte (como tantos otros medios que permiten la masiva transmisión publicitaria o no sólo de ésta índole) es una víctima muda que enseña lastimosamente y sin querer, a convertir cada vez más a la humanidad en robots consumistas. El subte es un gran medio de difusión de la publicidad, ya que estar parado mirando la cara del que está al frente implica ya sea o un enamoramiento inoportuno doloroso con estúpidas secuelas confundidas (lo cual trae algo bueno como sería nuestro sentimiento poético latente que te sube la autoestima de tal modo que si no te ligas una cachetada ahí te la ligas afuera), o un par de trompadas porque el que esta en frente piensa o que sos homosexual o que te le haces el picante (ya que somos seres cada vez más violentos lamentablemente, como si la violencia llegara a algo, siendo ésta para mi la demostración de la incapacidad de defender sus argumentos llegando a la conclusión de que una pelea es una riña de idiotas, como si se tendría que sacar provecho de que nuestra mente está en un palacio tangible y como siente dolor, para algo está el dolor no?, aunque sea una conclusión instantánea no falta el boludo que piense así jeje). Por todos los incisos anteriores se demuestra la capacidad de influencia que tienen las propagandas graficas en el subte (gracias a Dios que todavía no están las sonoras porque vamos de mal en peor con el sonido en BSAS jeje, que no me oigan malditos!), y bueno, yo como un boludo, víctima de mis conclusiones sociales de los subtes me puse a mirar las propagandas y bueno… hay muchas, no puedo negar que hay algunas muy creativas que utilizan muy bien los recursos argumentativos (no soy quién para juzgar a las cosas, pero sí que soy muy buen observador de las cosas, de todos modos es mi filosofía, no les habla Aristóteles manga de forros así que confórmense con las conclusiones de una persona que al fin y al cabo fue creada por todos ustedes, en fin ¿quienes son los pies de la cabeza que son nuestros gobiernos que condicionan todo el sistema del que formamos parte y somos alumnos? Sí, se enteraron que nosotros mismos, así que soy o no creado por ustedes?? Bueno, igual que el que lee, también yo lo creé jeje, no nos hagamos los boludos y dejemos de lado nuestra arrogancia, todos somos víctimas de todo, que nosotros formamos con o sin culpa).
Mmm quisiera saber si alguno de ustedes pudiera decirme qué es lo que se pone a pensar la gente en el subte, en el tren o el colectivo, yo quisiera saber, ya que todos encerrados en su mundo parecen robots, los miro y tengo miedo de que se empiecen a disparar rayos láser.
Yo... cansado de mirar ojos tratando de descubrir qué pequeño mundo de duendes, hadas y querubines se esconde detrás de ellos, que se yo, quizás intentando plagiar alguna historia; no se si me llamó la atención o qué, pero esa frase “Dasani, existe la vida después del trabajo” me hizo retraer a la mente algo que permanentemente vivo razonando: la vida en la ciudad, en la gran ciudad.
Soy nacido y criado en mi pueblo: Catriel, ya ciudad con 25.000 habitantes en la provincia de Río Negro, estudiante desde hace dos años en la ciudad de Buenos Aires y todavía no me adapto a la gran ciudad, soy una persona que a pesar de no adaptarse vive buscándole el sentido a la vida de allí (ya que en unos días parto para allá no puedo decir “acá” (cuak!)) con el objetivo de adaptarse lo antes posible ya que ahora que entré a la carrera tan ansiada implica quedarme allí y rebuscármela jejeje y en mi búsqueda de sentido de las cosas me topo con cosas que me confunden o aclaran, depende, en el caso de éste cartel me ayudó a comprender que estamos tan pero tan mal que las publicidades juegan con lo más sagrado que nos ha quitado el ser victimas de la burguesia y del neoliberalismo que azota a la ciudad de Buenos Aires en gran escala ya que al ser una ciudad muy poblada están todas las estrategias de ese régimen buscando hacer mella: nuestra libertad personal, nuestro tiempo, que juega con lo que nos permite ser felices: nuestros sueños y las esperanzas.
Siendo más preciso, me pregunté muchas veces: cómo es posible que una persona trabaje tantas horas del día, estar atados a unos horarios sin esperanzas de franco seguro, trabajar de lo que no te gusta teniendo superiores que hacen lo que se les canta con uno, te tratan como quieren, te pagan lo que se les canta (aunque te paguen mucho no tiene mucho sentido para lo que voy), encima son pretenciosos y tenés que ser así y asá y si llegas 5 minutos tardes te hacen quilombo y tenes que ir fresquito, etc etc etc. Me pregunto no?? Muchos trabajos de estos sólo te permiten en cuestión de tiempo dormir y satisfacer las necesidades básicas fuera de éste. Uno vive esclavizado, pero lo peor de todo, es que en una ciudad del porte de Buenos Aires o incluso más chica, uno sale del laburo cansadísimo con ganas de descansar y tiene que aguantarse ese ensordecedor ruido de los colectivos, esa gente (que he notado en bsas) que camina como robots hacia un objetivo común caminando tan rápido como si el día durara segundos (aunque es lo que parece) que solo piensa en si mismo y si no los esquivas te chocan y si los tocás te putean, esos vehículos que si te tienen que aplastar lo hacen, esos locos que no sabes si te miran para saber por donde caminás o si lo hacen para chorearte, ténes que andar apuradísimo para que no se te vaya el tren así llegas lo más rápido posible a tu ranchito ese de ladrillo hueco con un dueño que te quiere cobrar hasta el hospedaje las cucarachas que te visitan cada noche haciéndote agradable compañía incluso apaciguando el horripilante olor proveniente del musgo de las paredes humedecidas con el serpentear de los años.
Lo peor de todo es que te cobran hasta por respirar y si estas bajoneado y querés descansar del ruido y del quilombo, tenés que irte de vacaciones a mas de
Podría estar nombrando estas cosas infinidades de horas, pero me pregunto… como se puede vivir asi?? O es que la gente se acostumbra o es que no le encuentra el sentido a las cosas o es que las cosas simplemente no tienen sentido, o en el peor de los casos solamente la vida es eso??. Esto de la vida después del trabajo es, la verdad, una cruda ironía de una propaganda de un agüita (que no se de donde carajo la sacan, encima te la cobran carisima como si el agua se tendría que cobrar, el agua es vital carajo, es de
Por Dios, adonde carajo estamos eh?? Y no nos importa, no nos importan estas cosas, el agua no nos vende identidad, pero esta todo tan de la mano que es imposible dejar de lado esa cara de la maldita publicidad, quien dudaría que el agua nos vende una identidad? Quizas muchos, es verdad, pero quizás sí nos la venda, pero bueno, al fin y al cabo parece que a lo único que atinamos es a ser espectadores y consumidores en una vida que nos regala momentos de felicidad que gracias a los modelos neoliberalistas los encontramos en cosas cada vez más superficiales y materiales (que bueno! Son más baratas que una amistad por ejemplo, no requiere tiempo y con un poco de dinero se satisface!) como la moda, la música cada vez más comercial (que bueno, no tenemos que preocuparnos por encontrarle el sentido a la letra sólo hay que bailar!!), la moda y todo lo que ella implica, los celulares! Me olvidaba! (que bueno ahora los niños no necesitan aprender a escribir en papel y esas estrafalarias palabras que usaban nuestros abuelos, total ahora hay una escritura más fashion, encima solo hay que apretar botones y eso te agiliza los reflejos y te hace tener mas creatividad a la hora de formar una palabra!!!) y bueno, muchas cosas más, y todo esto gracias a las propagandas que ¡mirá vos!, ahora son sarcasticas: hijas de mil puta!!!.
Nos estamos dando cuenta cómo nos condicionan no??? Cómo estamos condicionados y pensamos que está bien porque es un aparato creado para convencionalizar a la sociedad a encontrar la felicidad o quizás la alegría, no en los sueños, si no en ciertas cosas que nos permiten sentirnos alguien y para eso necesitamos tener el último celular, o un auto nuevo todos los años... Y éste aparato de mierda como es el neoliberalismo nos hace a los jóvenes quedar frente a nuestros abuelos todos metidos en una misma bolsa de que los jóvenes son todos drogadictos y se juntan en plazas a emborracharse, a romper cosas a escribir frases sin sentido ensuciando paredes con aerosol y embarazar mujeres dándoles una linda mascotita a las cuales los humanos llaman bebés; a teñirse el pelo todos iguales, vestirse con ropa negra y escuchar Black Sabbath. De esto los abuelos tienen mucha razón (pero sé que son la minoría de los jóvenes que tienen identidades tan fuertemente arraigadas, ciertos grupos mejor dicho, pero no quiero hacer mucho hincapié porque tengo pensado hacer un ensayo completo sobre esto), pero lamentablemente los que no somos así somos catalogados de la misma manera simplemente porque somos jóvenes y los humanos somos por naturaleza inductivistas, y nuestros abuelos queridos no tienen la culpa de estar en un mundo del que no pueden comprender que haya cambiado tanto y tan repentinamente… (a mi punto de vista, mundo era el de antes, y gente también). A lo que quiero llegar es que todo este jueguito de la, a lo que llega no??? A lo que llega por la guita el neoliberalismo, del neoliberalismo a tener identidades que nos permiten sentirnos aceptados en la sociedad o a nuestros pares o revelados frente al aparato (como en el caso de los jóvenes como sucedió con la música también, el Punk de los 70 es un claro ejemplo); el neoliberalismo logró todo lo que está en contra de él, nadie puede escapar a ello como tampoco puede escapar a la política ya que todos hacemos política cuando abrimos la boca. El neoliberalismo entra en nuestra vida primero logrando nuestra aceptación y para ello apunta a cambiar nuestro sentido de la vida, ya que el sentido de la vida, y voy a ser directo: para mí, es simplemente su búsqueda. Pero nos quita ese sentimiento de búsqueda, de escarbar, de emprender, de soñar, ya que es soñar para resignarse al fracaso, ya que estamos bajo ordenes de superiores también víctimas; al fin y al cabo: por miedo al fracaso no soñamos, la felicidad se logra de la antedicha forma, entonces, resignémonos a esa felicidad, no soñemos, es al pedo, total, lo que importa es vivir no?. Yo creo que tenemos miedo de despegar las alas, es que si pensamos en despegar las alas, tantas cosas hermosas se nos vienen a la mente que somos realistas y resignamos el sueño antes de despegar, cerramos los ojos, ya que es inconteniblemente hermoso como para poder ser partícipe de este mundo tan sumergido en esta fiebre que corroe nuestros anhelos desde el momento de nacer. Es inconteniblemente hermoso y TAN HERMOSO COMO IMPOSIBLE NOS PINTA EL MUNDO
Y sí, todos somos víctimas y todo empieza desde el momento de no darnos alas nuestra vida, no se si alas, no se si ojos, pero sí se que desde un cartel de un agüita Dasani se pueden sacar tantas conclusiones, y pensar que en el subte muchos piensan en penas y problemas, miremos al mundo, entre todos tratemos de aportar algo interesante que estas cosas, intenten, son las cosas que a uno le alimenta el espíritu y los llena de sabiduría, porque la sabiduría no se logra estudiando, la sabiduría se logra mirando, esa es mi filosofía… pero ojo, todo tiene su límite.
Y si.. todo por un cartelito
Un consejito: no vean, miren.