Calmar las ansias de ser el soñador que siempre oculta sus anhelos, desdichas y tristezas; calmar esas ansias de guardar las palabras que no enseñan ni ofrecen, solo vuelan con esperanzas de ser musa pasajera de algun gorrión en acecho; calmar esa sed de justicia infatigable, no obstante adormecida, atormentada.
Tanto tenemos para decir... que no hablaran las lenguas, hablara la razón, hay tanto de decir de la razon... tanto.
domingo, 22 de julio de 2007
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