Hoy, de nuevo en mi rutina, vuelto a Buenos Aires a perseguir un sueño lejano, me encuentro solo, de nuevo, y en mi soledad reincorporo lo alejado, casi sin querer se vuelve a mi memoria, resurge, lo que algún día me procuré escribir, aunque cambiado, deformado por el triste pasar de su abandono: una pequeña verdad.
¿Que porqué las canciones se “sacan” y no se crean...? quien me lo pudiera responder? No importa, sólo importa que esta es una de las tantas cosas que decimos sin darnos cuenta y que abandonamos en nuestra ambición de simplistas, sin querer, no culpo, por ser criados en un mundo que cada vez nos quiere hacer las cosas más fáciles dándonos la idea de que la vida es más sencilla, mas cómoda (ay si habláramos de la comodidad de la vida, que cosa seria la vida cuando nos toque estar tirados en un sillón con la tecnología tan avanzada que se resume a esto... si nos ponemos a pensar, a esto vamos caminando de a poco. Que lindo no?? Que comodidad tan glorificante!!) que hasta incluso las palabras entran en este jueguito, o se van a olvidar de eso que tanto decimos como por ejemplo esas palabritas que resumen tanto... gil, pelotudo, boludo, conchesumadre, boludín, gilastrún, bolastrín, etceterastrín y la rep... madre q lo parió... (no me vengan con el cuento que son diferentes cosas, jeje!), esto en cuestión de malas palabras, (bueh mi imaginación no da para mas, no rompan las bolas, aparte son la una de la madrugada y tengo q levantarme temprano y estudiar), a lo que quiero llegar, es que inventamos incluso hasta palabras para resumir frases o significados (otro universo jeje algún día lo tocaré, me abstendré a saltar de árbol) y esto es un ejemplo tan generalizado y tan asumido aparte que ni siquiera nos damos cuenta, ni de esto, ni de que pueden haber más palabras que decimos solo por costumbre, que pueden ser tan amplias que las pasamos por encima y solo las decimos, como tantas canciones, como las de Arjona por ejemplo (JE JE sarcasmo, giles!). Las canciones por algo se “sacan”, simplemente porque ellas no se crean, preexisten en un universo que antecede a nuestra imaginación, están escritas, predestinadas a ser “sacadas” por alguien, y la intensidad de la inspiración es directamente proporcional a la profundidad del abismo de canciones, y ellas mientras más abajo están, menos daño reciben de la actualidad, la que implica, desde toda la mentalidad imperante desde la puta globalización, pasando por los rudimentos “tecnológicos” que aportaron a aquello e incluso desmoronan, ya sea paulatinamente o repentinamente, esa como en un escrito dije una vez “artesanía única esculpida por Dios” (la naturaleza); hasta quien sabe cuando y donde...
Lo que se sabe, es que en ese oculto relicario tan desvencijado por repetidas, pocas y viejas manos, es que, lo que se oxida de su cúspide es lo que amalgama a la juventud de improductos pensamientos (lo que recae como una piedra pesada en la pileta del futuro que se llena de la poca esperanza convertida en agua), y éstas manos de las que hablo, cuando mueren, impiden respiración a las todavía vivas, agonizantes letras abandonadas, aplastadas de las pesadas cadenas que miran el sol, aunque casi saltando de repente, cada vez más y más colorinches o azabaches quizás papeles con letras despatarradas, despatarradas letras que incluso se llegan a preguntar: ¿Quién es el Dios que incorpora las almas en ese pozo de “virtud”. Lo que sí se sabe es que es un pozo que se asemeja a esta Tierra, por sus productos, su calidad, pero no quizás por nacer así, si no más bien, por no poder crecer límpidos mirando las estrellas, imitándolas en su absolutismo de quimera luchando con sus compañeras en su blanquecina envidia de ser más bella; sólo poder estar mirando al costado -sin incluso recaer la vista un instante para pensar, mirar, para esquivar- para lograr ser como el vecino ya que no vemos ese horizonte que nos muestra otra realidad y sólo vemos esa que nos aprieta: la del trabajo, la de la familia, la de la fiesta, la del chupe (alcohol), la de la droga... y todo para poder vivir, nada mas.Canciones, ay canciones, si pudiera meter la mano tan al fondo dando un sigilo de esperanza a la que me hable del amor, el viejo amor de cartas que navegan en viejas botellas de ron, dándole esperanza para que algún despistado de la vida, se caiga, aunque sea BORRACHO! y saque de allí aquella flor, que no venda ni hable, que sienta y persigne a ser aunque sea letargo en el tiempo hasta ser un enigma de nube para un niño perdido en la espesura del bosque.
D. Jaliff 18/10/07
Caseros, BsAs.
jueves, 18 de octubre de 2007
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