Quise atreverme a saber que es lo que uno escribe cuando no tiene nada para decir, a que uno llega y hacia donde atina. Quizás sea que llegue a darme cuenta que seguirlo es imposible, quizá renazca la teoría psicoanalista y descubra mi propia patología. Lo que si es una tarea interesante. Seguro, más que seguro, y me atrevo a hipotetizar, que cuando uno no tiene nada para decir es cuando se le juntan más que algunas cosas, y se traba, la masa de las palabras, en la ventana de la razón.
Sin salida alguna, aquella masa de palabras, hace oscurecer nuestra visión, si es donde estamos, la habitación, que es la conciencia.
Si somos el césped, o alguna flor carmesí del jardín, aquella ventana tapada solo nos representaría un paisaje sin sentido, una desafortunada bella dama luciendo sus nuevos ropajes en una calle desolada.
Me pregunto yo si aquella flor sabrá cuánto significaría si a si mismo se mirara desde adentro de aquella habitación. Seguro no debe tener ni un hilo de idea.
Siento, sin comprender bien la parábola que surgió por inercia de un lápiz, que fui aquella flor encerrada muchos años en aquella habitación... y miro desde adentro el propio jardín donde pertenezco. Cierto es que el sol no pega mas que en el cristal de mi añoranza, de mi querida ventana, que es lo único, y tan preciado, que agoniza la soledad de una habitación...
No obstante, aquel sol no golpea mi rostro, y no conozco, desde hace tiempo, la fotosíntesis, lo que siento en mi vida como algo llamado amor.
ANALISIS DE LO QUE ESCRIBI
Habiendo escrito algunos 30 renglones, yéndome por un árbol, creo que he podido, por lo menos eso siento, llegar a una rama que se encuentra mojada, y me pregunte simplemente (dejando de lado la posibilidad de una gotera, o de algún insecto, lo cual es lo primero en el sentido común, ante tal situación), complicando mas las cosas, solo por curiosidad y por ganas de ver hacia donde llego: "Si es que la lluvia moja todo por igual, ¿porque solo esta húmedo aquel afortunado pedazo del árbol?".
Siento, realmente, en este momento, que una simple introspección, una simple pregunta que me haga a mi mismo, puede crear una interesante y metafórica moraleja. Y exprimiendo más esta hoja, creo que lo más importante de este tipo de desafíos, es dejar vigente un cierto misterio que entusiasme al lector en busca de una analogía con algún aspecto de la vida. Creo que ahí esta la verdadera moraleja, es mas, creo que el sentido de una moraleja de este tipo es tan ambiguo que puede ser aplicado en mas de un ámbito, con resultados siempre positivos a la vera del sentido común, o quizá mas profundamente, a la vera de la serenidad de la mente, o simplemente, y sin parafrasear, del bien, legitimizado por la sociedad, sin mas.
CONCLUSION
Más que la parábola en si, creo que es importante resaltar que el sentido que le damos a lo que querría decir para nosotros una parábola, siempre es, como dije, positivo, o nunca mirado como una mala enseñanza. Y siempre, como si fuese esencialmente condicionado, lleva a pensar que la moraleja en si, repito: SIEMPRE tiene buenas intenciones. Y así la tomamos, aunque no entendamos si realmente quiso decirnos algo o es solo un juego de palabras para que creamos en aquella gran metáfora de algún genio pensador.
Cierto es que lo que dije por inercia de la escritura (escribir sin antes haberlo pensado), me trajo una buena forma de expresar de qué forma el amor reina en mi.
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